La tilapia roja revela cómo enfrenta a su principal amenaza sanitaria
Un estudio en Colombia identificó genes clave en órganos vitales del pez que refuerzan su sistema inmune frente a la bacteria que golpea a más de 1.800 centros productivos.
La estreptococosis se consolidó en los últimos años como la enfermedad más dañina para la producción de tilapia roja en Colombia, al punto de motivar una emergencia sanitaria en 2023. Ahora, una investigación científica aporta nuevas claves sobre cómo responde el pez a esta amenaza, abriendo el camino para mejorar estrategias sanitarias y desarrollar vacunas más eficaces.
El estudio determinó que en el bazo y el hígado de la tilapia roja se activan genes que fortalecen la respuesta del sistema inmune, permitiendo enfrentar a Streptococcus agalactiae, bacteria causante de la enfermedad. El hallazgo resulta especialmente relevante para una actividad que hoy impacta al menos a 1.805 centros productivos en departamentos clave como Huila, Tolima, Magdalena y Atlántico.
Una bacteria que desafía las vacunas actuales
Si bien existen vacunas contra la estreptococosis -importadas principalmente desde Francia y Estados Unidos-, estas no cubren todas las variantes del patógeno. En particular, el serotipo Ia logró evadir la respuesta inmune de los peces y fue uno de los detonantes de la emergencia declarada por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).
Ante este escenario, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) se enfocaron en comprender cómo se comportan distintas variantes de la bacteria dentro del organismo de la tilapia roja producida en el país.
La médica veterinaria Leidy Johana Peña Osorio, magíster en Salud y Producción Animal, analizó la respuesta inmune frente al serotipo Ib, estrechamente relacionado con el que provocó la crisis sanitaria.
Cómo se desarrolló el estudio
El trabajo experimental se realizó con 48 tilapias rojas juveniles, distribuidas en cuatro estanques. Los peces fueron infectados por distintas vías -oral, abdominal, inmersión en agua con la bacteria- y comparados con un grupo control.
La progresión de la enfermedad se evaluó a los 3, 7 y 10 días, período en el que se observaron síntomas severos como nado descoordinado, lesiones cutáneas, exoftalmia (ojos saltones), hinchazón abdominal y hemorragias internas, muchas veces con desenlace fatal.
Aunque el estudio se centró en ejemplares juveniles, el ICA advierte que las pérdidas se registran en todas las etapas productivas, desde la cría hasta el engorde. Las mayores tasas de mortalidad se observaron en Atlántico (47%) y Magdalena (37%), seguidos por Tolima y Huila, con valores cercanos al 10%.
Genes, inmunoglobulinas y defensa interna
Mediante técnicas de reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real (qPCR), el equipo analizó tejidos como bazo, riñón, hígado, branquias, piel e intestino, identificando qué genes se activan durante la infección.
Uno de los resultados más relevantes fue el rol de una inmunoglobulina poco estudiada, conocida como inmunoglobulina T, tradicionalmente asociada a la defensa de mucosas. La investigación mostró que esta molécula se activa con fuerza en órganos internos como bazo, hígado y riñón, lo que sugiere que cumple un papel clave en la defensa sistémica del pez.
Este hallazgo podría ser decisivo para diseñar vacunas adaptadas a las nuevas cepas que hoy circulan en los sistemas productivos.
Impacto productivo y sanitario
El riesgo para el consumidor final es considerado bajo, siempre que el pescado esté correctamente cocido, ya que la bacteria muere con facilidad. Sin embargo, el mayor riesgo recae en quienes manipulan los peces en campo, dado que el microorganismo puede sobrevivir varios días en el agua.
Para el sector acuícola, entender la respuesta inmune de la tilapia roja resulta estratégico. No solo se trata de proteger la sanidad animal, sino de sostener una cadena exportadora clave, con envíos anuales que superan los 60 millones de dólares y destinos como Estados Unidos, Canadá y Alemania.
El avance científico confirma que la solución sanitaria pasa por el conocimiento local, y que una inmunoglobulina antes subestimada podría transformarse en una aliada central para el futuro de la acuicultura regional.

