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Transición energética Latam: Países clave para liderar con energía limpia y potencial agroexportador

El Consejo Mundial de Energía proyecta que Latam liderará con renovables, clave para el agro y la seguridad energética regional.

María José Huerta
Periodista agroalimentaria enfocada en cadenas de valor, agricultura sostenible y acuerdos comerciales, con especial atención al impacto de estas dinámicas en los sistemas agroalimentarios de América Latina.

El 2 de febrero de 2026, el Consejo Mundial de Energía (WEC) alertó que la transmisión eléctrica se ha convertido en un cuello de botella crítico para el futuro de las energías renovables en América Latina. Con más del 67% de la electricidad regional ya proveniente de fuentes limpias, como la eólica y solar, el reto ya no es la generación sino la capacidad de los países de transformar ese potencial en inversión efectiva, infraestructura operativa y redes resilientes. Esta transformación energética no es ajena al agro: representa una ventaja estratégica para cadenas de valor agroalimentarias cada vez más exigidas por normas de sustentabilidad global.

La matriz eléctrica latinoamericana es una de las más limpias del mundo, y su acelerado crecimiento -con un aumento del 7% en capacidad instalada en 2025- ha sido impulsado especialmente por energías eólica y solar, según OLACDE. Países como Uruguay, Chile, Costa Rica y Brasil destacan por su combinación de seguridad energética, acceso equitativo y sostenibilidad ambiental, según el Índice del Trilema Energético del WEC.

Transición energética Latam: Países clave para liderar con energía limpia y potencial agroexportador

Este liderazgo no solo mejora la competitividad energética sino que también fortalece la trazabilidad y huella de carbono de productos agrícolas exportables. En mercados internacionales donde los consumidores y las normativas demandan mayor sustentabilidad agroexportadora, contar con energía limpia y estable se vuelve una ventaja comparativa clave.

Si bien América Latina invirtió US$2,3 billones en tecnologías verdes en 2025, según Bloomberg, la planificación de redes eléctricas no ha seguido el mismo ritmo. Proyectos viables enfrentan demoras por falta de condiciones de conexión o lentitud en la expansión de redes.

La agricultura tecnificada, los sistemas de riego inteligentes y la cadena de frío para productos perecederos dependen de energía estable y accesible. Sin mejoras en transmisión y almacenamiento energético, la seguridad alimentaria y la logística agropecuaria regional seguirán expuestas a vulnerabilidades estructurales.

Transición energética Latam: Países clave para liderar con energía limpia y potencial agroexportador

Uruguay ha logrado un modelo eléctrico sustentado en reglas claras, con más del 90% de su energía proveniente de fuentes renovables. Chile, en tanto, ha desplegado una hoja de ruta clara hacia la descarbonización, destacándose como uno de los principales motores regionales de expansión renovable.

Ambos países no solo ganan en competitividad energética, sino también en capacidad de certificar agroexportaciones con bajo impacto ambiental, cumpliendo con exigencias fitosanitarias y de sostenibilidad en mercados como EE.UU., la Unión Europea y Asia.

¿Cómo se vincula el agro con la transición energética?

  • Infraestructura energética robusta = menores costos de producción agroindustrial.

  • Reducción de huella de carbono = mejor acceso a mercados premium.

  • Almacenamiento eléctrico y redes inteligentes = clave para logística agroexportadora eficiente.

  • Diversificación energética = resiliencia ante fenómenos climáticos extremos, que ya afectan cultivos.

Transición energética Latam: Países clave para liderar con energía limpia y potencial agroexportador

La transición energética en América Latina ya no es solo una tendencia ambiental: es una herramienta estructural para fortalecer la competitividad agroexportadora, avanzar hacia una agricultura sostenible y asegurar una integración comercial con mayor valor agregado. Uruguay, Chile, Costa Rica y Brasil lideran el camino. El resto de la región debe apostar por marcos regulatorios claros, financiamiento, inversión en transmisión eléctrica y colaboración público-privada. Solo así el agro latinoamericano podrá insertarse con fuerza en cadenas globales cada vez más verdes y exigentes.

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