Científicos peruanos usan edición genética para rediseñar la papa frente al cambio climático
Científicos buscan mejorar la papa desde el ADN para enfrentar plagas, sequías y hasta el cambio climático. El desafío: ¿hasta dónde se puede intervenir sin perder identidad genética?
La papa, base alimentaria de millones de personas en América Latina, enfrenta hoy múltiples amenazas: plagas, enfermedades, sequías y el cambio climático. En este contexto, la edición genética surge como una herramienta clave para su supervivencia y evolución.
Investigadores peruanos están explorando cómo la tecnología CRISPR y otras técnicas de edición genética de precisión podrían ayudar a desarrollar variedades de papa más resistentes y productivas, manteniendo al mismo tiempo sus características nutricionales y culturales.
El cambio en los patrones climáticos ha hecho que las condiciones tradicionales para el cultivo de papa se vean comprometidas. Las enfermedades como el tizón tardío y el ataque de insectos están reduciendo la productividad, mientras que la sequía y las heladas afectan regiones clave del altiplano. En ese contexto, la posibilidad de "reprogramar" genéticamente a la papa para hacerla más fuerte frente a estos desafíos resulta sumamente atractiva para científicos y agricultores.
Pero el uso de estas tecnologías también despierta preguntas éticas, legales y culturales. ¿Hasta qué punto se puede modificar un alimento ancestral sin poner en riesgo su identidad? ¿Qué pasa con las miles de variedades nativas conservadas por comunidades campesinas?
Expertos del Centro Internacional de la Papa (CIP) y universidades locales están trabajando en colaboración con las comunidades para garantizar que cualquier avance biotecnológico respete y proteja el conocimiento tradicional y la diversidad genética.
Además, el marco regulatorio peruano se encuentra en etapa de evaluación. Aunque la edición genética no introduce ADN de otras especies (como en los transgénicos tradicionales), su estatus legal aún no está claro, lo que podría frenar o acelerar su aplicación en los próximos años.
Con el apoyo de organismos internacionales y la presión del cambio climático, el futuro del cultivo de papa en los Andes podría estar muy cerca de un giro radical.