Manabí apuesta por la vainilla para diversificar su agricultura
Ya se cultiva en 16 cantones de la provincia, con apoyo de la Prefectura, el INIAP y universidades locales. Productores ven en la vainilla una opción para innovar y reducir la dependencia de cultivos tradicionales.
La provincia de Manabí, históricamente reconocida por sus cultivos de cacao, maíz y plátano, inició un ambicioso proceso de diversificación agrícola con la introducción de la vainilla (Vanilla Tahitensis), conocida como "oro verde" por su alto valor en el mercado internacional. El proyecto, impulsado por la Prefectura de Manabí, ya se expande en su fase inicial a 16 cantones, con miras a consolidarse como una alternativa rentable y sostenible para las familias campesinas.
De los cultivos tradicionales a nuevas oportunidades
El programa busca reducir la dependencia de los cultivos tradicionales, que si bien mantienen importancia económica, enfrentan fluctuaciones de precios y condiciones de mercado desafiantes. La vainilla se presenta como un producto de alto valor agregado con gran demanda en industrias como la alimentaria, cosmética y farmacéutica, lo que abre nuevas posibilidades de ingresos para pequeños y medianos productores.
El interés por la vainilla en Manabí no es nuevo. En abril de 2023, la Prefectura lanzó el piloto "Fomento de la cadena productiva de Vainilla (Vanilla Tahitensis) y generación de valor agregado", con una inversión de USD 277.780, de los cuales el 72 % fue aportado por el gobierno provincial. El plan se desplegó en 18 cantones y 22 parroquias, con énfasis en la inclusión de mujeres y jóvenes rurales, quienes representan un eje clave en el fortalecimiento de la agricultura familiar.
Posteriormente, el 29 de febrero de 2024, se realizó un taller de socialización en conjunto con el INIAP y universidades locales, donde se presentaron los sistemas de producción recomendados: invernaderos, modelos agroforestales y umbráculos, adecuados para las condiciones climáticas y de suelo de la provincia.
Innovación y valor agregado
El cultivo de vainilla implica desafíos técnicos que requieren capacitación especializada, desde la polinización manual hasta el cuidado del ambiente en que crece la planta. Sin embargo, también representa una oportunidad para generar valor agregado local a través del procesamiento de vainas, la elaboración de extractos y derivados que pueden posicionar a Manabí en mercados de alto nivel.
La Prefectura sostiene que este esfuerzo es parte de una estrategia más amplia de modernización de la matriz productiva, con cultivos de alto valor y sistemas sostenibles que refuercen la competitividad agrícola del territorio.
Si bien aún no se han revelado cifras exactas de áreas sembradas y rendimiento esperado, los técnicos explican que la meta es consolidar una red provincial de productores de vainilla, que permita garantizar volúmenes consistentes y calidad para acceder a mercados especializados.
El componente humano resulta fundamental. Los programas de formación impulsados hasta ahora han buscado empoderar a las comunidades rurales, ofreciendo herramientas prácticas y acompañamiento técnico. Mujeres y jóvenes han tenido un rol destacado en la instalación de parcelas y en los talleres de manejo, lo que permite también un impacto social adicional al productivo.
Un futuro prometedor
La vainilla se perfila como un cultivo estratégico para Manabí, tanto por su alto valor internacional como por la posibilidad de integrarlo en modelos agroforestales sostenibles que aporten a la conservación ambiental. A diferencia de productos tradicionales con mercados saturados, la vainilla ofrece nichos en expansión, particularmente en exportaciones hacia Estados Unidos, Europa y Asia.
Para los especialistas, el desafío será consolidar una cadena productiva organizada, capaz de garantizar calidad, trazabilidad y volumen. De lograrse, Manabí podría transformarse en un referente nacional e incluso regional en el cultivo de vainilla, complementando su tradición agrícola con una apuesta innovadora.
La Prefectura reafirmó que este proyecto no busca reemplazar cultivos históricos, sino sumar una alternativa que diversifique los ingresos y otorgue nuevas oportunidades a las familias rurales. En palabras de las autoridades, se trata de sembrar hoy un cultivo de futuro, capaz de convertir a Manabí en tierra del "oro verde".