Productores advierten que falta de diésel puede paralizar el 78 % del abastecimiento de leche industrial
La dirigencia lechera alertó que, si en ocho días no se resuelve la crisis de combustibles, se cerrará la planta de alimentos que sostiene a la mayor parte del sector.
El sector lechero declaró el estado de emergencia por la crisis que atraviesa. La escasez de diésel , sumada al aumento en el costo de los insumos, amenaza con paralizar la planta de alimentos balanceados que abastece al 78 % de la leche destinada a la industria nacional.
"Si el Gobierno no da solución y sigue empeorando esto, en ocho días paramos la planta que entrega el 78 % de leche a la industria", advirtió uno de los voceros del sector. Según explicó, una medida de este tipo provocaría un desabastecimiento cercano al 50 % en el mercado interno, en un contexto en el que ya se registran quejas de consumidores por falta de producto.
Un sector en retroceso
Rojas aclaró que la producción actual se mantiene estable, aunque reconoció que en los últimos años la actividad cayó en torno al 30 %, golpeada por los altos costos de producción, la dificultad para acceder a insumos y la pérdida de competitividad frente a otros rubros agropecuarios.
Uno de los principales cuellos de botella está en la logística: los productores deben importar desde distintas fronteras harina de soya, cascarilla y maíz, pero la falta de combustible impide transportar estos insumos hacia los tambos. "El tema está crítico, no hay cómo trasladar alimentos para el ganado", remarcó el dirigente.
Impacto en la industria y la exportación
La eventual paralización no solo afectaría al consumo doméstico. El sector lácteo de Santa Cruz, que en sus mejores años exportaba alrededor de 90.000 litros diarios, hoy apenas logra colocar 15.000 litros en mercados externos. La caída refleja tanto la menor producción como las restricciones logísticas y la pérdida de competitividad internacional.
De no resolverse el abastecimiento de diésel, el país enfrentaría un golpe adicional en su balanza exportadora, reduciendo aún más la capacidad de ingreso de divisas de una de las cadenas agroindustriales históricamente más sólidas.
Reclamo sin respuesta
Fedeple aseguró que ya se realizaron gestiones ante el Gobierno, pero que hasta ahora no han obtenido resultados concretos. Este jueves insistirán con nuevas cartas oficiales, aunque la dirigencia advirtió que la paciencia de los productores se agota y que la situación podría derivar en medidas de fuerza.
La advertencia se produce en medio de un escenario de tensión creciente en el agro, con productores que aseguran que el país se acerca a un colapso del sector lechero si no se resuelven los problemas de combustibles y acceso a insumos básicos.
Consecuencias sociales y económicas
El desabastecimiento de leche tendría un fuerte impacto en el consumo de los hogares, dado que es un alimento esencial en la dieta familiar y base de programas sociales de nutrición infantil. Además, comprometería a las industrias de derivados lácteos, desde yogures hasta quesos, generando un efecto multiplicador sobre el empleo y los ingresos rurales.
El propio Rojas fue enfático al señalar que el riesgo es inminente:
"Estamos muy cerca de colapsar como sector lechero. Si no hay combustible, no hay insumos. Y si no hay insumos, no hay leche".
Lo que está en juego
Con más de 120.000 familias vinculadas a la cadena láctea, la crisis de diésel pone en jaque a una de las actividades productivas más importantes del país. La advertencia de Fedeple busca presionar a las autoridades para que adopten medidas urgentes que garanticen el suministro de combustibles y eviten un desabastecimiento que ya empieza a sentirse en los mercados locales.
En los próximos días, la respuesta del Gobierno será clave para determinar si el sector logra superar este escollo o si, como anticipan los productores, se paraliza la planta que garantiza el grueso del abastecimiento nacional.