Comercio Venezuela-Colombia: fuerte repunte en exportaciones
Las ventas venezolanas a Colombia crecieron 92% en tres años, mientras que las colombianas hacia Caracas se triplicaron. Ambos países buscan sostener la tendencia y ampliar la oferta de productos.
El comercio bilateral entre Venezuela y Colombia entró en una fase de recuperación y crecimiento que contrasta con los años de tensiones diplomáticas y fronteras cerradas. Según datos de Procolombia, las exportaciones de Venezuela hacia el mercado colombiano crecieron un 92% entre 2022 y 2025, mientras que las de Colombia hacia territorio venezolano se expandieron 300% en el mismo período.
Para Carlos Luna, director de la agencia Procolombia, se trata de un proceso de "crecimiento exponencial", con la oportunidad de reposicionar a ambos países como socios estratégicos en la región andina. No obstante, advirtió que aún existen desafíos: desde la necesidad de mejorar la logística fronteriza hasta la importancia de que empresarios colombianos visiten Venezuela para conocer de primera mano las capacidades de la industria local y concretar alianzas.
Un intercambio que vuelve a dinamizarse
La reapertura comercial entre Caracas y Bogotá, formalizada tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas en 2022, marcó un punto de inflexión. Durante años, el comercio bilateral había caído en picada: de los más de 7.000 millones de dólares anuales alcanzados en 2008, pasó a apenas unos cientos de millones en la década siguiente.
Hoy, la tendencia es opuesta. La recuperación refleja no solo la reactivación de la frontera común de 2.200 kilómetros, sino también la voluntad política de ambos gobiernos de diversificar y formalizar los flujos de intercambio.
La apuesta venezolana por diversificar
En Venezuela, la política oficial está orientada a reducir la dependencia del petróleo. El gobierno impulsa la diversificación de exportaciones, incorporando rubros no tradicionales y nuevos actores económicos. Un ejemplo es la Industria Militar, que en los últimos años pasó de fabricar insumos de defensa a participar en el comercio exterior con productos como el café, que comenzó a enviarse a Rusia.
A este movimiento se suman las exportaciones de fundición de hierro y acero, fertilizantes, aluminio, combustibles, aceites y químicos orgánicos, bienes que constituyen el grueso del intercambio con Colombia. Aunque se trata de productos de bajo valor agregado, su crecimiento evidencia una reorientación productiva hacia los mercados vecinos.
Impacto en el sector forestal
Otro punto de dinamismo es el sector forestal, beneficiado por el dragado del río Orinoco a cargo de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). Esta obra permitió que Maderas del Orinoco ampliara su capacidad de transporte y comenzara a exportar astillas de madera para la construcción hacia China y Medio Oriente.
La apertura de esta ruta no solo diversifica los destinos de exportación, sino que también fortalece la estrategia de autosuficiencia económica planteada por Caracas, que busca captar divisas más allá de los hidrocarburos.
El lado colombiano
Del lado colombiano, el crecimiento de las exportaciones hacia Venezuela -que se triplicaron en tres años- está concentrado en alimentos, medicinas, químicos y productos manufacturados. Para Bogotá, la recuperación de este mercado resulta estratégica, ya que históricamente Venezuela fue uno de sus principales destinos de exportación.
Además, la frontera binacional, con pasos clave como Cúcuta-San Antonio del Táchira y Arauca-Apure, concentra un flujo importante de transporte terrestre que, tras años de restricciones, ahora comienza a normalizarse con un impacto positivo en las economías regionales.
Retos para consolidar la tendencia
A pesar del crecimiento, persisten limitaciones estructurales. El comercio se ve afectado por las dificultades de financiamiento internacional, la volatilidad cambiaria y la falta de mecanismos de pago fluidos entre ambos países. A esto se suma la necesidad de mejorar la infraestructura fronteriza, agilizar trámites aduaneros y garantizar condiciones de seguridad para el transporte de carga.
Otro reto señalado por analistas es el de la confianza empresarial. Si bien hay interés de compañías colombianas en volver a invertir en Venezuela, todavía existen dudas respecto a la estabilidad de las reglas de juego y el acceso a insumos básicos para la producción.
Una relación en reconstrucción
El repunte actual marca un cambio de ciclo en la relación bilateral. Venezuela, con su estrategia de independencia económica y diversificación de mercados, y Colombia, con el objetivo de recuperar un destino clave para sus exportaciones, parecen haber encontrado un terreno común para reconstruir un intercambio que alguna vez fue de los más dinámicos de América Latina.
El desafío será transformar el crecimiento coyuntural en una tendencia sostenible, capaz de aportar divisas, empleo y desarrollo productivo a ambos lados de la frontera.