Clima Agropecuario: la Tormenta de Santa Rosa divide pronósticos en Argentina y EE.UU.
La Tormenta de Santa Rosa se concentra en el centro-este argentino con lluvias desparejas, mientras EE.UU. enfrenta heladas tempranas en el Cinturón Maicero.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, a través del informe de Perspectivas Agroclimáticas del 27 de agosto de 2025, ofrece un diagnóstico clave para la toma de decisiones en el campo. Tanto en Argentina como en Estados Unidos, los pronósticos muestran un escenario climático heterogéneo, con riesgos contrastantes que podrían condicionar la evolución de los cultivos y los precios en los mercados internacionales.
La sabiduría popular sostiene que la Tormenta de Santa Rosa, que suele presentarse a fines de agosto, es un indicador de lo que puede esperarse en la temporada primavero-estival. En 2025, el fenómeno aparece con una distribución muy irregular, concentrándose en el centro-este agrícola (Chaco, Mesopotamia, nordeste bonaerense y Uruguay), pero dejando al oeste argentino y gran parte de Paraguay con precipitaciones escasas o nulas.
En términos de temperaturas, el escenario es igualmente diverso:
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NOA y Cuyo: mínimas de 0° a 5°C, con riesgo de heladas localizadas.
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Región Pampeana y Uruguay: entre 5° y 10°C, también con posibilidad de heladas leves.
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Extremo norte: máximas por encima de 35°C, con focos de calor intenso.
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Centro y sudoeste agrícola: registros cercanos a la media estacional.
Este cuadro anticipa una primavera con déficit hídrico y episodios de calor extremo, lo que podría complicar la siembra de maíz temprano y sumar presión sobre los lotes de trigo en desarrollo. Los técnicos recomiendan un monitoreo constante, ya que la combinación de retornos tropicales rápidos y pulsos polares intensos aumenta la volatilidad climática.
Estados Unidos: lluvias dispares y heladas tempranas
Mientras en el Cono Sur se aguarda la señal de Santa Rosa, en el hemisferio norte el foco está puesto en el Cinturón Maicero y el Área Triguera. El informe indica que las precipitaciones seguirán siendo irregulares, con aportes moderados a abundantes en el centro-oeste y sur agrícola, pero con déficits en el norte y este.
El punto crítico llega hacia el final del período analizado: una entrada de aire frío prolongada provocará temperaturas muy por debajo de lo normal en gran parte del cinturón productivo, con riesgo de heladas localizadas. Esto es especialmente sensible porque los cultivos se encuentran en la recta final de su desarrollo y cualquier daño podría impactar en los rindes y, por extensión, en las cotizaciones de Chicago.
En cuanto a temperaturas máximas, se espera un rango de 25° a 35°C en la mayor parte de las zonas productivas, aunque con núcleos que podrían superar esa marca en el sureste. Sin embargo, la posterior caída abrupta hacia valores cercanos o inferiores a los 10°C genera preocupación entre productores y operadores de mercado.
La combinación de lluvias desiguales en Argentina y heladas potenciales en EE.UU. introduce un nivel de incertidumbre adicional en los mercados agrícolas. Para la soja y el maíz, la volatilidad climática es un factor que puede disparar movimientos bruscos en las cotizaciones.
En Argentina, los productores siguen de cerca la posibilidad de un escenario primaveral deficitario, que podría condicionar la ventana de siembra temprana. En Estados Unidos, la atención está puesta en la evolución de las heladas y su impacto sobre los rindes del Corn Belt.
En ambos casos, el mensaje de los analistas es claro: la campaña 2025/26 arranca bajo un signo de clima imprevisible, lo que obliga a productores y exportadores a ajustar sus estrategias de cobertura y logística.