Tormenta de Santa Rosa: lluvias intensas, alerta naranja y un fin de semana con ciclogénesis en el centro del país
La tradicional Tormenta de Santa Rosa no falla: este fin de semana, una ciclogénesis traerá lluvias intensas, vientos fuertes y hasta nevadas en varias provincias.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene alertas amarillas y naranjas por precipitaciones que podrían superar los 100 mm, con riesgo de anegamientos y complicaciones en áreas rurales y urbanas.
La llamada Tormenta de Santa Rosa llega puntual otra vez, coincidiendo con la festividad del 30 de agosto, y esta vez lo hace con un desarrollo meteorológico significativo: una ciclogénesis activa que atraviesa gran parte del centro y oeste del país, con impacto directo durante este fin de semana. El fenómeno, ya anticipado en los pronósticos de los últimos días, se está consolidando en el centro del territorio nacional y se espera que provoque lluvias abundantes, tormentas fuertes, vientos intensos e incluso nevadas en zonas cordilleranas.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene vigentes alertas amarillas y naranjas en diferentes provincias, un indicador de la peligrosidad de la situación: mientras que el nivel amarillo implica estar atentos por posibles fenómenos que afecten actividades cotidianas, el nivel naranja advierte sobre condiciones con capacidad de generar daños significativos en infraestructura, anegamientos urbanos y riesgos para la vida y los bienes.
El escenario meteorológico ya muestra sus primeras señales en el centro-oeste del país, donde las precipitaciones se acumulan rápidamente sobre suelos que venían con saturación hídrica tras semanas de inestabilidad. En sectores del sudeste de Córdoba y el norte de La Pampa se estiman acumulados de hasta 150 mm en cortos períodos, lo que aumenta la probabilidad de inundaciones localizadas. Para los productores de la región pampeana, este exceso de agua llega en un momento clave, ya que afecta no sólo a la logística de las tareas agrícolas, sino también a la condición de los lotes de invierno y la planificación de la siembra de la próxima campaña.
El fenómeno no se limita a la lluvia: en Cuyo y la cordillera de Mendoza se registran nevadas intensas que podrían alcanzar entre 60 y 90 centímetros, complicando los pasos internacionales y el tránsito en alta montaña. En paralelo, el NOA experimenta ráfagas que superan los 100 km/h en zonas elevadas, lo que obliga a extremar la precaución en rutas y actividades al aire libre.
El avance de la ciclogénesis se sentirá con fuerza entre la noche del sábado y la jornada del domingo, cuando el sistema de baja presión se expanda hacia el sudeste y afecte con tormentas a provincias como Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes. Incluso el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) espera lluvias y tormentas durante la madrugada y mañana del lunes 1 de septiembre, con mejoras recién hacia la tarde, acompañadas de un marcado descenso de temperatura.
En este contexto, el SMN destaca que algunas de las tormentas podrían estar acompañadas por ráfagas de hasta 90 km/h, abundante caída de agua en períodos cortos, granizo aislado y fuerte actividad eléctrica. Este combo convierte al evento en uno de los más relevantes de la temporada invernal, no sólo por su extensión territorial, sino también por la intensidad que presentan sus diferentes fases.
La Tormenta de Santa Rosa es un clásico del calendario climático argentino, asociado tanto a la tradición popular como a los patrones atmosféricos típicos de fines de agosto. En este caso, la coincidencia es casi exacta con la fecha de la festividad de Santa Rosa de Lima, lo que alimenta la fuerza del mito. Sin embargo, más allá de la leyenda, lo que ocurre este año tiene fundamentos científicos claros: el choque de masas de aire, la presencia de humedad disponible y la formación de un ciclón en superficie generan el escenario perfecto para lluvias intensas y persistentes.
Para las provincias bajo alerta naranja, el llamado es a estar preparados: resguardar pertenencias, evitar desplazamientos innecesarios y seguir las indicaciones de Defensa Civil y autoridades locales. En áreas rurales, además, se recomienda extremar los cuidados en caminos vecinales y prever el impacto en corrales, silos y zonas bajas donde el agua puede acumularse con rapidez.
El fenómeno se extiende en un momento en el que gran parte del país enfrenta un superávit hídrico acumulado desde mediados de invierno. Esto significa que los suelos ya no tienen capacidad de absorción, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a nuevas precipitaciones. En paralelo, para las zonas cordilleranas y cuyanas, el impacto de las nevadas se traducirá en reservas de agua para la temporada de deshielo, un dato positivo a mediano plazo, aunque en el corto genere fuertes complicaciones en caminos y actividades económicas.
Con el inicio de septiembre, el panorama climático marca un giro: tras la salida de la ciclogénesis, se prevé una mejora definitiva en las condiciones meteorológicas, aunque acompañada de un descenso brusco de temperaturas, un recordatorio de que el invierno aún no cede del todo en gran parte del país.