Clima

 ¡En alerta! Podría comenzar en otoño un período prolongado de sequías

Aparecen indicios de una secuencia larga de La Niña. Actualmente, el Pacífico continúa atravesando una fase negativa débil pero persistente que perturba el clima. Informe de Eduardo Sierra para la BCBA.

El escenario climático se encuentra fuertemente alterado. Por un lado, se nota un moderado pero persistente enfriamiento del Pacifico Ecuatorial que, aunque no llega a constituir un estado de La Niña, perturba considerablemente el régimen climático.

Por otro lado, durante Enero, el Océano Atlántico observó un avance de la Corriente Cálida del Brasil, a la vez que la Corriente Fría de Malvinas se debilitó. Este proceso compensó los efectos negativos del enfriamiento del Pacífico sobre gran parte del área agrícola sudamericana, pero no fue suficiente para impedir que gran parte de la Región Pampeana, el sur de la Mesopotamia y el Uruguay fueran afectados por una marcada reducción de las precipitaciones.

De continuar la actual tendencia de lento enfriamiento del Pacífico, La Niña podría imponer su presencia a partir del otoño próximo, afectando severamente los resultados productivos de la campaña 2018/2019.

Esta evolución podría determinar el inicio a una posible fase climática negativa que podría extenderse durante varios años, como ya ha sucedido en el pasado, afectando a la producción agraria.

Fin del verano

En la Región Pampeana, el sur de la Mesopotamia y el Uruguay el aumento del calentamiento del Atlántico compensará en mayor medida el enfriamiento del Pacífico, causando una gradual activación de las precipitaciones, si bien esta mejoría podría ser lenta.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada, alternándose prolongados lapsos extremadamente cálidos, con cortos pero intensos descensos térmicos, podrían causar heladas tempranas hacia el final de la estación.

Otoño

Aunque todavía no es posible confirmarlo, el otoño 2018 podría continuar evolucionando hacia un estado de "La Niña" que alcanzaría su pleno desarrollo durante la campaña 2018/2019.

Aunque usualmente Perú, Bolivia, el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana observan un otoño seco, la circulación tropical se mantendrá algo por encima de su promedio, provocando precipitaciones tardías superiores al promedio, con riesgo de tormentas severas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.

En el centro y el sur de Chile, el oeste y el centro de Cuyo, el sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, gran parte de la Región Pampeana, el centro y el sur de la Mesopotamia y partes del Uruguay experimentarán lluvias inferiores al promedio.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada. Por un lado, se producirán largos períodos cálidos, que se alternarán con cortos pero muy intensos descensos térmicos, con riesgo de heladas tempranas otoñales en gran parte de La Argentina y el Uruguay.

Conclusiones

Lo expuesto permite mantener la tendencia expuesta en informes anteriores, ya que la misma puede considerarse firme.

El Océano Pacífico Ecuatorial muestra signos de estar disminuyendo su temperatura pero lo más probable es que, durante lo que resta de la campaña 2017/2018, este proceso se mantenga en un estado intermedio, tipo un "Neutral Frío", sin alcanzar un estado de "La Niña".

No obstante, se mantiene una alta probabilidad de que el enfriamiento del Pacífico continúe durante la temporada siguiente, causando el desarrollo de un episodio de "La Niña", que afectaría a la campaña agrícola 2018/2019, marcando el inicio de una fase negativa en el sistema climático sudamericano.

Por lo tanto, no sería extraño que el proceso actualmente en marcha marque una transición en el estado del sistema climático sudamericano, poniendo fin a la fase húmeda que se extendió desde la campaña agrícola 2012/2013 hasta la campaña agrícola 2016/2017, y dando inicio a una fase seca, que podría prolongarse a lo largo de varias campañas.

En consecuencia, habrá que continuar una rigurosa vigilancia climática a fin de anticipar los posibles riesgos que irán emergiendo a lo largo de la temporada a fin de tomar las medidas que correspondan.