Economía

Los impuestos se llevan un 25 % de los salarios

Los principales tributos al consumo en el país son IVA y los impuestos internos (nacional), Ingresos Brutos (provincial) y las tasas municipales de seguridad e higiene y las que impactan sobre los servicios públicos, en particular en las boletas del gas natural y de energía eléctrica.

Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), los impuestos al consumo se llevan casi uno de cada cuatro pesos de los salarios de los trabajadores.

En el estudio de la consultora que dirige el economista Nadin Argañaraz detallaron que por cada sueldo de bolsillo entre 50 mil y 240 mil pesos, los denominados tributos indirectos representan entre el 24 por ciento y el 15 por ciento del salario, respectivamente.

Los principales tributos al consumo en el país son IVA y los impuestos internos (nacional), Ingresos Brutos (provincial) y las tasas municipales de seguridad e higiene y las que impactan sobre los servicios públicos, en particular en las boletas del gas natural y de energía eléctrica.

El análisis hecho por el Iaraf se basó en cuatro ejemplos de ingresos y el impacto que tiene sobre los mismos la presión fiscal relacionada con el consumo.

En el caso de una persona con un sueldo de 50 mil pesos netos, el 23,57% se va en impuestos indirectos, es decir, 11.760 pesos mensuales.

Del total, 7.500 pesos corresponden a impuestos nacionales (principalmente el IVA); 3.200 pesos, a tributos provinciales; y 1.060 pesos, a distintas contribuciones municipales.

Para un empleado que reciba mensualmente 110 mil pesos de bolsillo, los impuestos indirectos se llevan 21.100 pesos (19,3%).

Aquéllos que cuentan con un ingreso de bolsillo de 160 mil pesos deben destinar 27.090 pesos a tributos al consumo, es decir, el 16,9% de total del sueldo neto.

Finalmente, para quienes tienen ingresos de bolsillo de 240 mil pesos, los impuestos indirectos se llevan el 14,8% del total del salario neto (35.700 pesos).

En ese marco, el informe del Iaraf remarca que la presión impacta con más fuerza sobre los ingresos más bajos, porque las personas con menos poder adquisitivo destinan una porción mayor al consumo que al ahorro.

Por último, el estudio señala que una presión fiscal alta fomenta la informalidad.