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En plena cosecha de trigo y cebada la Argentina no puede darse el lujo de tener los puertos cerrados.

La Argentina está en un momento complejo y con una acuciante necesidad de generar exportaciones y empleo.

 Es el momento en que el Estado Nacional debe tomar el rol de árbitro para lograr solucionar las diferencias entre las partes y que los puertos vuelvan a operar en forma urgente.

Desde hace más de una semana una medida de fuerza tiene paradas las exportaciones agroindustriales de la Argentina. Ello sucede en plena cosecha fina e impacta fuertemente al productor, pero también implica un enorme perjuicio para todos los productos y cada eslabón de todas las cadenas agroindustriales. Además, trasciende a las mismas y daña profundamente al país pues corre riesgo la entrada de divisas y el abastecimiento del mercado interno de varios productos fundamentales como los aceites, pollos y cerdo.

El camino para solucionar el conflicto es el dialogo en paz y sin medidas de fuerza, que claramente requiere la participación y arbitraje del estado nacional. La medida sindical a través de un prolongado paro de actividades es el camino contrario a lo que necesita la Argentina en este momento.

Es imperativo llegar a una solución. El gobierno debe arbitrar todos los medios para lograr un acuerdo adonde el reclamo sindical sea razonable y acorde a la realidad del país y la respuesta de las empresas sea justa y equilibrada.

El camino actual es una bomba de tiempo que nos aleja más de la salida de la crisis.