Economía

La COPAL sostiene que acatar una imposición gubernamental no es acuerdo voluntario en materia de precios 

La Industria de Alimentos y Bebidas reclama respuestas a los problemas planteados que atentan contra su capacidad de producción y abastecimiento

 La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), en representación de los 34 sectores que la componen y del entramado de 14.500 empresas, entiende que ladinámica de control de precios impuesta en la última semana por la Secretaría de Comercio Interior de laNación, no es posible ni sostenible si no se da lugar al entendimiento y al diálogo intersectorial.

A pesar de que la Industria de Alimentos y Bebidas ha demostrado siempre un firme compromiso al participar endistintos programas de gobierno y acuerdos voluntarios, tales como Precios Cuidados y ahora Precios Justos, larenovación del Programa bajo las condiciones pretendidas y sin mediar un espacio de intercambio no es viable.Sobre la base de una serie de convocatorias en lo individual a un conjunto de empresas del sector, el gobiernoha anunciado un nuevo esquema de pautas de precios que las empresas han debido acatar para continuarabasteciendo, pero que de ninguna manera funciona sobre bases firmes, menos aún sobre los principios de unacuerdo voluntario.

Pretender que la industria de alimentos y bebidas pueda absorber el impacto de la reciente devaluación esnegar el marco de desequilibrios de costos y precios que afecta a este sector, al igual que al resto de la cadenade valor. Sólo en las últimas 3 semanas, los principales costos de producción han aumentado en promedio entreun 15% y 30%, frente al 5% de incremento de precios propuesto. También se proyectan paritarias por encima del140%. Evidentemente, la política distorsiva en materia inflacionaria vuelve a generar presión sobre la industriade alimentos y bebidas, que con mucho esfuerzo ha sido el único actor de la cadena de valor en absorber elimpacto de este flagelo, que lejos está de ser resuelto e impacta al conjunto de la sociedad.

En un contexto de total incertidumbre para operar, el sector enfrenta dificultades de distinta índole. Se registranrestricciones para el acceso y disponibilidad de materias primas, insumos, bienes intermedios y bienes finales alno efectivizarse la aprobación y debido curso de las SIRAS y SIRASEs. Se suman los descalces financieros y ladeuda comercial fruto de los extensos plazos asignados para el acceso a divisas y pago de importaciones. Todoesto pone en jaque las relaciones no solo comerciales, también las que se asocian en primer lugar a laproducción.

A su vez, a raíz de la devaluación que llevó el dólar oficial mayorista a $350, los sectores exportadores adheridosal Programa Incremento exportador han dejado de acceder al tipo de cambio diferencial que se otorgaba ya queha quedado desactualizado el esquema.

En ese sentido, el contexto se vuelve cada vez más complejo para los distintos sectores de la industria dealimentos y bebidas, los cuales se ven imposibilitados de continuar absorbiendo, como lo vienen haciendo hastael momento, estos impactos y se ven en la necesidad de requerir de forma urgente a las autoridades, un espaciode diálogo efectivo que permita acordar mecanismos que arbitren sobre las posibilidades ciertas para laproducción.

Por esto, desde COPAL instamos al diálogo intersectorial, esperando se dé conforme al entendimiento del granimpacto que se registra en costos y prospere a un escenario razonable, teniendo en cuenta que se trata de unpilar esencial de la economía.