Agricultura

Entre Ríos tendrá más de 2 millones de hectáreas sembradas con US$ 900 millones de inversión

De ese total proyectado, un 50% estará destinado a la soja (entre primera y segunda), un 23% al trigo, un 20% al maíz, 4% sorgo y el 3% restante al arroz

Los principales cultivos alcanzarán unas 2.210.326 hectáreas durante la campaña agrícola 2023/24 en la provincia de Entre Ríos, con una inversión estimada en más de US$ 900 millones, cifras similares a las últimas cinco temporadas, destacó la Bolsa de Cereales entrerriana.

La entidad bursátil realizó un informe junto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en cuanto al próximo ciclo de los cultivos de trigo, maíz, sorgo, soja y arroz.

De ese total proyectado, un 50% estará destinado a la soja (entre primera y segunda), un 23% al trigo, un 20% al maíz, 4% sorgo y el 3% restante al arroz

Asimismo, los dos organismos analizaron la inversión inicial que se necesitará por cultivo, según los costos totales de labores e insumos y sin contar el dinero necesario para arrendamiento, cosecha y comercialización de los granos.

En ese marco, se llegó a la conclusión de que los productores entrerrianos invertirán unos US$ 902,2 millones para la campaña que inició las últimas semanas.

Un 26% de los costos será destinado a las semillas de los principales cinco granos, el mismo porcentaje irá para fertilizantes, un 20% para herbicidas, 19% para labores, y el 9% restante se dividirá en partes iguales entre fungicidas, inoculantes e insecticidas.

La soja llevará la mayor inversión entre las categorías primera y segunda, con US$ 311 millones, seguida por el maíz (más de US$ 255 millones) y el trigo (más de US$ 230 millones).

La Bolsa remarcó que entre los costos de producción tomados en cuenta no incluyeron la inversión necesaria para la cosecha, el transporte, el arrendamiento del terreno si no se cuenta con uno propio y la posterior comercialización.

Esto "afecta la decisión de siembra de manera diferencial para cada cultivo y para la situación fianciera y patrimonial del productor o empresa", algo que junto con "la solvencia, endeudamiento y disponibilidad de financiamiento influirán en las decisiones".

La entidad consideró que la falta de ingresos esperados en la campaña 2022/23 provocó una situación financiera "más precaria para muchas empresas", lo que "incrementa el riesgo asociado a las decisiones de producción".

Dicha temporada se vio afectada por una sequía calificada como la peor de los últimos 60 años; el trienio 2020/21/22 fue el más seco "jamás observado", y las lluvias en Entre Ríos de 2022 fueron hasta seis veces menores a lo normal.

Ese escenario, y las temperaturas por encima de los valores normales, provocó una casi nulidad de reservas hídricas y un marcado avance de la sequía en el suelo entrerriano, con retraso de siembras, resiembras, y fuertes consecuencias sobre los cultivos.

Finalmente, la Bolsa y el INTA explicaron que "la inversión agrícola estará determinada por el análisis de la liquidez de cada empresa, los riesgos asociados al costo del capital, los márgenes brutos de cada cultivo, y la relación insumo-producto".

"La necesidad de obtener información precisa sobre precios de productos e insumos, y un análisis detallado y cuidadoso de todas estas variables también impactarán a la hora de buscar no aumentar los riesgos financieros", destacó el análisis